El método más robusto: partir en dos el intervalo que encierra la raíz y quedarse con la mitad donde cambia el signo. Cota de error explícita y convergencia garantizada.
La idea: encerrar la raíz
Algoritmo de bisección
Se calcula el punto medio mk=2ak+bk del intervalo actual.
Si f(ak)f(mk)<0, la raíz está en la mitad izquierda: el nuevo intervalo es [ak,mk]. En caso contrario está en [mk,bk]. (Si f(mk)=0, se ha encontrado la raíz exacta.)
Se repite hasta que la longitud del intervalo (o ∣f(mk)∣) baje de la tolerancia. La aproximación es el último punto medio.
Tras k bisecciones, el intervalo [ak,bk] sigue conteniendo la raíz y mide la mitad que el anterior:
bk−ak=2kb−a
La aproximación es el punto medio mk, y la raíz está en alguna de las dos mitades, a distancia como mucho la mitad del intervalo:
∣mk−α∣≤2bk−ak=2k+1b−a
Para garantizar ∣mk−α∣<ε basta despejar k de 2k+1b−a<ε: el número de iteraciones se conoce antes de empezar, cosa que ningún otro método de esta área ofrece.
k>log2(εb−a)−1
Cada iteración gana un bit de precisión (reduce el error a la mitad), lo que equivale a una cifra decimal cada log210≈3.3 iteraciones. Es lento comparado con Newton, pero no exige derivadas, solo continuidad y un cambio de signo, y no diverge. Se usa a menudo para localizar la raíz y dar una estimación inicial fiable a un método rápido.